Estefi Rubio desarolló Pago Chico, una marca de prendas artesanales y customizadas. Sus clientas: Nicole Neumann, Lali Espósito y Cande Tinelli.

 

 
por CECILIA FILAS

No lo sabía aún, pero cuando Estefanía Rubio (mitad puntana y mitad cordobesa) llegó a Buenos Aires, pronto tendría que elegir entre la seguridad y el confort de su vida como abogada –herencia profesional de sus padres– y su pasión por la moda y el arte, algo que hasta ese momento había quedado reducido al plano del hobby.

 

“El emprendimiento empezó vendiendo sobres y carteras artesanales en casa: yo las diseñaba y buscaba a los artistas. Al poco tiempo abrí un showroom y al año y medio inauguré el local de Palermo”, cuenta Rubio, al frente de Pago Chico, una marca que, con el lema “hecho a mano”, en poco más de cuatro años logró meterse en el guardarropas de celebridades como Tini Stoessel, Lali Espósito, Antonella Rocuzzo, Nicole Neumann y Rocío Guirao.

El emprendimiento (que suma alrededor de 20 personas, entre un pequeño núcleo fijo y un staff de artistas que se va actualizando cíclicamente) nació con la premisa de poner en valor lo artesanal. “De chiquita me apasionó el trabajo de los artesanos: me quedaba horas en las ferias y hoy todavía a cada lugar que voy me encanta charlar con ellos. Sentía la necesidad de traer ese trabajo para acá, de hacerlo valorar en Buenos Aires. Sea el de la que teje, el del que pinta a mano… Me parece espectacular y no hay que olvidarse”.

Y fue así que una incipiente marca con una identidad fuertemente arraigada en el interior del país, logró instalar en las calles palermitanas prendas intervenidas por artistas plásticos y artesanos, que hacen de cada ítem un diseño único. Aunque esa exclusividad siempre viene con un precio: “Es muy caro producir en nuestro país, lamentablemente”, admite Rubio y agrega: “Sobre todo en el caso mío que me gusta ponerle de todo a la prenda, el costo se me va muy alto y tengo que buscar el equilibrio y eso me cuesta mucho. Y no podés competir con la gente que trae productos de India y de China, la verdad. No podés, no te dan los costos”.

Sin embargo, sus productos personalizados y hechos a mano fueron clave a la hora de captar la atención de varias celebrities, puertas adentro y afuera del país. Productos originales combinados con mucho esfuerzo y una buena base de contactos, es una fórmula invencible que puede arrojar resultados extraordinarios, como por ejemplo que te reciba el flamante matrimonio de Leo Messi y Antonella Rocuzzo en Nochebuena.
“En su momento muchas esposas de futbolistas venían a comprar al showroom y a partir de ahí Antonella me habrá visto por Instagram, calculo, y me empezó a seguir. Nos pasamos los teléfonos y le dije que le quería mandar algunas prenda cuando viniera. Yo iba a San Luis y quería llevárselos personalmente porque ya llevábamos como dos años de relación sin conocernos y me recibieron en su casa los dos, me acompañar hasta el auto… ¡Una humildad espectacular! Por eso le diseñé una campera de novia a Antonella, de jean, toda customizada, especialmente para la luna de miel. Fue un regalo que le quería hacer en agradecimiento. Messi también ha usado mis remeras de hombre”.
Hace dos años aproximadamente Rubio vivió su momento de mayor crecimiento, los pedidos y compromisos se multiplicaban. “Cuando algo crece, también te lleva a vos puesta. Me había agarrado cierta fobia o bronca porque sentí que me empezó a copiar todo el mundo. Entonces me alejé. Pero después también me di cuenta de lo que éramos por cómo lo hacíamos”.

 

Por eso, ahora Rubio vuelve a sus raíces con Refugio Store, un nuevo espacio de coworking que combina el arte y la moda: “Tenemos un estudio de fotografía y se van a dar workshops, exponer cuadros y lo que fuera que tenga que ver con el arte. Este va a ser mi lugar para que se genere todo esto del arte que es tan lindo”.

fuentehttps://www.cronista.com/clase/trendy/Quien-es-la-disenadora-que-hizo-la-campera-de-novia-de-Antonella-Messi-20170713-0001.html