Desde el Senasa advirtieron que la plaga puede complicarse por una cuestión reproductiva.

Advierten que puede haber una explosión demográfica del acrídido.

 

 

“Es clave denunciar en el Senasa los lugares donde se detecten huevos”, observó en Twitter Ignacio Garciarena, Director Nacional de Agricultura.

 

Desde el Senasa, por su parte, advirtieron que la plaga puede complicarse por una cuestión reproductiva, aunque aclararon que aún no produjeron daños considerables en los cultivos.

 

“El problema de las langostas puede ponerse peor por una cuestión reproductiva en base al invierno cálido que estamos teniendo”, explicó a Télam el coordinador nacional del Programa de Acrídidos del Senasa, Héctor Medina, encargado de combatir la plaga.

 

“Las altas temperaturas que estamos teniendo permitirán que haya una tercera generación de langostas en el año cuando generalmente hay dos”, precisó Medina, e informó que desde el organismo detectaron que en las zonas de Chaco, Santa Fe y Santiago del Estero los insectos ya pusieron sus huevos (que pueden variar en entre 100 y 500), mientras que en Salta se encuentran en proceso de hacerlo.

Medina agregó: “posiblemente vamos a tener una explosión demográfica y el tema va a ser mas complejo; más allá de que los daños no son tan grandes, es importante trabajar en conjunto con los productores y las provincias para bajar la población”.

 

Recordemos que desde mediados de junio a la fecha se constató la aparición de la plaga en Chaco, Formosa, Santa Fe, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Córdoba y Tucumán, con presencia además en países limítrofes como Paraguay y Bolivia.

 

La especie de langosta presente en la Argentina se denomina Schistocerca cancellata. Sus ejemplares adultos tienen entre 5,5 y 6,5 cm de longitud, aunque los machos pueden ser ligeramente más pequeños.

El ciclo reproductivo del insecto consta usualmente de dos generaciones anuales con mayor actividad durante los meses cálidos, pero con inviernos benignos, como el actual, pueden darse tres generaciones.

 

Tras el apareamiento las hembras perforan la tierra y entierran a varios centímetros de profundidad una espiga u ooteca que aloja los huevos. En épocas de oviposición un solo individuo puede depositar hasta 180 huevos cada diez días.