En una conferencia en la que dio por finalizada la turbulencia cambiaria, el presidente Mauricio Macri demostró que absolutamente convencido -al punto incluso de renunciar a una reelección- en su propósito de bajar el gasto público y realizó autocríticas sobre su gestión al admitir que “puso metas demasiado optimistas” y que “hubo “problemas de coordinación entre el gabinete económico y el Banco Central”. También defendió el acuerdo con el Fondo y reconoció que habrá más inflación y menos crecimiento en los próximos meses.

 

“Hubo problemas de coordinación entre el gabinete económico y el Banco Central” en referencia al 28 de diciembre y aclaró que en esta oportunidad se trabajó coordinadamente. Es más, ratificó al equipo económico y los respaldo al decir “pero es mi responsabilidad porque soy el Presidente” dando a entender que en última instancia las decisiones que se tomaron fueron con su consentimiento.

Dando a entender que esta situación no se repetirá; que “el mundo ha decidido que la velocidad con la que nos habíamos comprometido a reducir el déficit fiscal no era suficiente”; aceptando que el gradualismo no funcionó y la decepción de ciertos sectores de la sociedad con el Gobierno; el jefe de Estado, señaló que “pusimos metas demasiado optimistas y no dijimos el diagnóstico”.

Respecto a la crisis aseveró que “la turbulencia cambiaria la consideramos superada. Pero es importante considerar el nerviosismo de la población. Hubo miedo, hubo angustia. Tenemos que hacer un balance de lo que pasó y entender cuál es el problema central: reducir el déficit fiscal”. Claramente la crisis cambiaria obligó al Gobierno a mejorar aspectos de la gestión, a ampliar la “mesa chica” y abrirse a escuchar a los distintos sectores. Lo cierto es que para bajar el déficit (que ahora ´por las palabras presidenciales) será a mayor velocidad se necesitará de consensos.

En este sentido Macri volvió a convocar a todos los sectores para “sentarnos todos alrededor de una mesa y hacer un gran acuerdo para lograr reducir el déficit”. Desde la semana pasada el Gobierno convocó a empresarios, gobernadores, encuentros que continuaron estos días con legisladores y empresarios. El primer mandatario también indicó que la idea es “convocar a los dirigentes gremiales”.

Macri siempre insiste “no se puede gastar toda la vida más de lo que se tiene” y está decidido a que el país deje la “pesada mochila” del déficit fiscal. También señaló que Argentina tiene una pesada carga tributaria (descartando el camino de financiar al Estado vía impuesto).

Tal como anticipó ámbito.com la pelea de cómo recortar el gasto público será vía el Presupuesto Nacional la herramienta que pone en números el esfuerzo que estará dispuesto a hacer el poder político.