Los investigadores aún no cuentan con ninguna pista definida para esclarecer el crimen de la abogada argentina que defendía a dos narcotraficantes brasileños y que fue asesinada de diez disparos en la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero por un hombre que, tras atacarla a balazos, huyó en una camioneta que luego fue hallada abandonada.

La víctima es Laura Casuso (54), una chaqueña radicada en Paraguay desde hace 20 años, quien falleció por las heridas que recibió en el tórax, en el abdomen, en el cuello y en los brazos, según informó Hugo Goncalvez, director del Hospital Regional de Pedro Juan Caballero, ubicado en el departamento de Amambay, en la frontera con Brasil.

El hecho quedó registrado por cámaras de seguridad, en las que se observa cuando un hombre se baja de una camioneta negra y comienza a dispararle a Casuso desde pocos metros, tras lo cual se sube al vehículo y escapa.

El episodio está siendo investigado por la Policía y la Justicia local, pero el ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Arnaldo Giuzzio, anticipó que se trataría de un ajuste de cuentas.

La abogada Casuso era representante legal del narco brasileño Jarvis Chimenes Pavão, extraditado a Brasil a fines de diciembre y clave en la estructura del Primeiro Comando da Capital (PCC), una banda armada de delincuentes conformada por ex presos brasileños.

También representaba a Marcelo Pinheiro Vega, supuesto jefe del grupo criminal Comando Vermelho, que surgió en Río de Janeiro en 1969 y extendió sus operaciones a Paraguay.

“Es el riesgo que corre la mayoría de los profesionales que defienden causas como la abogada Casuso”, comentó Guizzio.

Por su parte, el ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, dijo que por el momento no descarta ninguna hipótesis sobre el asesinato.

“No podemos saber si es una cuestión interna de un grupo (narcotraficante) o si es una cuestión de grupo contra grupo”, señaló el funcionario, quien agregó que la Policía y la Fiscalía trabajan en la investigación.

Villamayor se refirió a Amambay como un lugar en que “se van produciendo enfrentamientos permanentes entre dos grandes grupos brasileños que buscan tener hegemonía en la zona respecto al tráfico de drogas”, indicó.

Por este motivo, insistió en que todavía era pronto para establecer quiénes son los responsables del asesinato.

A este respecto, recordó que la abogada representaba a “dos narcotraficantes confesos”, por lo que el asesinato “guarda relación, evidentemente, con el tráfico de drogas”.

No obstante, el titular de Interior no precisó más información sobre el caso y pidió que se deje trabajar a los investigadores.

Por su parte, el comandante de la Policía Nacional de Paraguay, Bartolomé Báez, negó versiones sobre la presunta participación de uniformados en el ataque contra la abogada argentina, como parte de una puja interna.

“La Comandancia va a ejecutar lo que corresponde en derecho, no será cómplice de ningún personal policial”, dijo el jefe de la Policía Nacional en una rueda de prensa, y agregó que “todas las denuncias que reciban contra cualquier agente serán analizadas por Asuntos Internos y, si amerita, se pondrá a consideración de la Fiscalía y la Dirección General de Justicia Policial”.

En tanto, en declaraciones formuladas al diario ABC de Asunción, el fiscal Javier Ibarra, ex viceministro de Seguridad Interna, denunció que “hay una puja de poder enorme, por el control” del mercado de las drogas.

La ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero, ubicada a 450 kilómetros al norte de Asunción, limita con Brasil y es señalada como una de las bases de grupos criminales locales e internacionales dedicados al tráfico de drogas y de armas.

Por ese motivo, es considerada una de las zonas más peligrosas de la región, al igual de Ciudad del Este, porque son rutas regionales del tráfico de cocaína y marihuana.