Tras aprobarse la ordenanza que prohíbe que los cuidadores de autos desarrollen su actividad en la costanera, varios conductores denunciaron en los últimos días que los trapitos siguen apostados en la zona y piden mayores controles. 

Según señalan, cobran un monto fijo y suelen darse cruces con los clientes, por lo que demandan la intervención municipal.

Desde la Comuna aseguran que ya iniciaron los operativos y que se encargan de comunicar a los cuidacoches sobre la nueva disposición, dando aviso a la Policía en caso de que no la acaten.

Pese a esto, las quejas siguen sumándose, más aún en esta época, en la que las playas de la costanera cuentan con una masiva afluencia de personas.

 

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