Pese a que la patología sigue presentándose en los consultorios, creció la detección precoz y muchas mascotas se encuentran en tratamiento.

En los últimos años, la leishmaniasis canina se ha convertido en una enfermedad endémica en la región, al respecto desde el Consejo Profesional de Veterinarios de Corrientes afirmaron que durante el 2018 continuaron apareciendo casos. Sin embargo, destacan que creció el control y se redujo ampliamente la eutanasia ya que muchas mascotas se encuentran en tratamiento.

“Todavía no cerramos las estadísticas, pero del total de mascotas que atendimos, un 20% o un 25% fue por leishmaniasis. Con esos números estamos en sintonía con los porcentajes de años anteriores, pero notamos que la población tomó mayor conciencia acerca de la enfermedad porque hay mayores controles ante sospechas y gracias a que comienzan a tiempo el tratamiento, se realizan menos eutanasias”, señaló a El Litoral el presidente del Consejo Profesional de Veterinarios, Alexis Burna, quien además cuenta con un laboratorio que centraliza los estudios de leishmaniasis.

El tratamiento consiste en el suministro de fármacos, que las mascotas requieren varias dosis de por vida y si bien resuelven los síntomas clínicos, no brindan una cura parasitológica. Cabe destacar que la leishmaniasis es una patología zoonótica transmitida por la picadura de flebótomos (similares a los mosquitos).

 

Prevención
En este contexto, debido a que se trata de una enfermedad instalada en toda la región, remarcan la importancia de extremar el ordenamiento ambiental y continuar con las medidas preventivas de uso de repelente en humanos y mascotas.

Al respecto, el veterinario indicó: “La mejor medida de prevención es mantener la limpieza de casa, realizar fumigación cuando fuere necesario y cuidar a las mascotas de las picaduras, ya sea con pipetas o con el collar repelente”.

Debido a que el flebótomo transmisor habita en espacios donde se acumula la basura, recomiendan mantener la limpieza y eliminar la acumulación de desechos orgánicos en la tierra. Además, desde Salud Pública aconsejan erradicar las hojas y malezas de los alrededores de las vivienda, y alientan a estar atentos a si una mascota presenta alguno de estos síntomas: caída del pelo -especialmente alrededor de los ojos y las orejas-, fatiga, pérdida de peso, seborrea escamosa (como caspa), crecimiento exagerado de las uñas, úlceras en la piel, hemorragia nasal. Se debe evitar el traslado de perros sanos e infectados desde y hacia zonas con leishmaniasis visceral.

Por otra parte, si bien existe una vacuna preventiva de leishmaniasis, por los altos costos, todavía no se registró una demanda masiva en las veterinarias. La inmunización la debe realizar un profesional ya que previamente se debe comprobar que el animal esté libre de la enfermedad; sólo de ser así se puede continuar con la inoculación que se completa en tres dosis iniciales la primera vez y luego deberá repetirse todos los años. Cada inyección tiene un costo que ronda los $1.500 $2.00.