Si la inflación de abril de 2019 se ubicara cerca del 3,5%, el acumulado en los últimos 12 meses se ubicaría en un 55,9%; y si se lograra la tendencia esperada por el Gobierno, en diciembre la comparación interanual llegaría cerca del 38% y en el año el incremento total de 2019 rondaría el 47%/49%. Sería un IPC muy similar al 47,67% registrado en 2019; y por encima del 24,8% de 2017 y del promedio del 42% de 2016.

 

Tres factores habrían jugado a favor para que la inflación de abril de 2019 no supere el 4%. En primer lugar, el incremento en el rubro alimentos habría sido menor que el 62% interanual de marzo, en especial por una mayor calma en el alza en la carne. Obviamente también comenzó a operar a favor la medición de algunos precios de productos que componen la canasta de “Precios Esenciales”. También ayudó a desacelerar el índice las suspensiones en los incrementos de los precios de tarifas de servicios públicos y el transporte, como el subte en la Capital Federal y las tarifas de los celulares. El tercer factor que jugó a favor de una suba más leve de los precios en marzo fue el incremento más controlado de las naftas para abril. Las tres petroleras decidieron aplicar un ajuste en los combustibles menor al 5% en lugar del 8% pensado originalmente a comienzo de mes, con lo que el traslado final sobre los precios fue de menos de un punto porcentual, diluido además parte en abril y parte en mayo donde el alza también fue inferior al 5%. El cuarto efecto a favor de cierta tranquilidad en los precios en abril fue la estabilidad del tipo de cambio, que pese a haber transcurrido un mes turbulento, en la última semana logró alcanzar cierto control a partir de las intervenciones oficiales. Lo mismo debería ocurrir en mayo donde, al menos hasta ahora, el precio del dólar no mostró alteraciones alcistas que puedan presionar sobre el IPC.

 

Si continuara la tendencia, hacia delante (desde junio) la preocupación de los mercados es que la temporada de paritarias no afecte la estabilidad en la demanda y así, luego, en los precios. Se sabe que el Gobierno piensa en avalar subas de los salarios que al menos igualen la inflación de este año, pensando seriamente en el humor laboral ante las elecciones presidenciales. La única propuesta aliviadora sería que el incremento salarial sea escalonado, con la promesa de un ajuste final para fin de año, luego de las elecciones presidenciales. La intención es que al momento de votar los trabajadores en relación de dependencia no tengan una sensación de pérdida de poder adquisitivo similar a lo que sucedió en 2018; donde, en promedio, los sueldos perdieron entre 15% y 20% de su poder de compra.