El ministro de Desarro­llo Social, Daniel Arroyo, se animó a aventurar el po­sible monto que tendría el ingreso universal de base que estudia en conjunto con la Anses para los meses posteriores al IFE. Así como el tercer IFE quedará redu­cido a zonas y beneficiarios que residan donde se volvió a la fase 1 de la cuarentena, también es una realidad que el Ingreso Básico Uni­versal será un hecho, aun­que aún le queda mucho recorrido por confirmar. 

El ingreso universal de base y el programa Poten­ciar Trabajo que ya está en marcha en algunas provin­cias son las herramientas que el Gobierno prepara para la pospandemia. El bono universal, que llegaría para convivir con la AUH abarcará a unos 3 millones de personas que se encuen­tran en situación de vul­nerabilidad y podría ser de entre $10.000 y $16.875.

El ministro aclaró que si bien no se puede preci­sar el monto, el valor del Ingreso Familiar de Emer­gencia (IFE, $10.000) “pue­de ser un punto de partida para evaluarlo con otro indicadores, como el sala­rio mínimo, vital y móvil ($16.875)”.

La definición del alcance y el monto del Ingreso Bá­sico Universal se “está tra­bajando con la Iglesia, con las organizaciones sociales, con sindicatos, cámaras empresariales y espacios opositores”. Los benefi­ciarios de este bono serían unos 3 millones de los que ya cobraron el IFE más otros 600.000 que cobran diversos planes sociales.

Para el ministro de Desa­rrollo, Daniel Arroyo, la sa­lida pospandemia en mate­ria social se ve en tres ejes: trabajo, ingresos y acceso a los servicios básicos. En re­lación al primero de ellos, ya está en funcionamiento el plan Potenciar Trabajo que consiste, como base, en la construcción de calles, viviendas y ámbitos públi­cos a cambio de un salario mínimo, vital y móvil que es de $16.875.

Potenciar Trabajo es un programa que unifica Ha­cemos Futuro y Salario So­cial Complementario. Los trabajos a los que hace re­ferencia tienen que ver con pequeñas obras de infraes­tructura local, producción de alimentos, y desarrollo del comercio popular.

La Rioja, Tucumán, Ca­tamarca, Entre Ríos, Santa Fe y San Juan son las pro­vincias que ya lo pusieron en funcionamiento. En esta primera etapa abarcará a unas 300 mil personas.

En conjunto con la Ad­ministración Nacional de la Seguridad Social (Anses), el Ministerio de Desarrollo So­cial de la Nación trabaja en un camino de salida social de la pandemia del corona­virus para los sectores más postergados que tiene que ver con “trabajo, ingreso y acceso a los servicios bási­cos”, incluida la implemen­tación del “ingreso universal de base”. 

La instrumentación de un ingreso universal “está en agenda y se está discu­tiendo, pero le falta mucho recorrido; planificar la pos­pandemia incluye pensarla durante la pandemia”, afir­mó Fernanda Raverta, titular de Anses.

“Vivimos en una Argenti­na muy desigual, profundi­zada por un gobierno (en re­ferencia a la administración de Mauricio Macri) con un modelo económico que ge­neró que los niveles de indi­gencia y pobreza sean enor­mes y que generó que una enorme cantidad de argen­tinos y argentinas no tengan un ingreso formal. Entonces, hay que buscar una respues­ta”, señaló.

Consideró que “hay múl­tiples miradas sobre la posi­bilidad de tener un ingreso universal y no es una discu­sión sencilla; cuestiones y soluciones no son unidirec­cionales, en la comunidad participa el tercer sector y también el sector privado”.