La crisis económica generada por la enfermedad del coronavirus
(COVID-19) tiene un impacto importante en los países de América
Latina y el Caribe y golpea una estructura productiva y empresarial
con debilidades que se han originado a lo largo de décadas

Esta estructura productiva es la base de las brechas externa e
interna de productividad de la región (CEPAL, 2010). La primera
mide la diferencia entre la productividad laboral de América Latina
y la de los Estados Unidos, que se adopta como referencia de la
frontera tecnológica internacional. La segunda registra la diferencia
que existe, dentro de cada país, entre la productividad laboral de las
microempresas y pequeñas y medianas empresas (mipymes) y la de
las grandes empresas.

Es muy difícil prever la intensidad y la duración de la crisis actual. Sin embargo, es posible
identificar algunas de sus especificidades.
• Es un fenómeno global, que afecta a todos los países del mundo, aunque con intensidades distintas. En cada economía de la región, se producen consecuencias económicas asociadas a la demanda y la oferta internas, y también a la demanda y la oferta mundiales.
• Como sucedió en otras pandemias, se trata de un virus que era desconocido hasta ahora, para el cual aún no existe vacuna ni remedios universalmente eficaces. La única manera de controlar la pandemia es mediante la prevención que, en general, implica la reducción de los
contactos sociales. Las medidas tomadas por los países se traducen en diferentes niveles de restricción social y, por lo tanto, de limitación de las actividades económicas

Habría tres etapas, vinculadas con las etapas que se vivirán en relación con la epidemia en cada país.


• La primera se relaciona con la emergencia y con las medidas que hay que tomar en un plazo
muy corto.


• La segunda se producirá cuando, una vez controlados los focos de esa epidemia, haya que “convivir” con un virus que, sin controles sanitarios y sociales, puede volver a difundirse. Se mantendrán algunas (muchas) de las restricciones a las actividades económicas y sociales y la economía funcionará “a media marcha”, con diferencias entre sectores. Esta etapa es la que habitualmente se denomina de reactivación.


• La tercera tendrá lugar cuando no haya peligro de contagio (una vez que exista la vacuna) e implicará una nueva realidad económica y social. Esa realidad será distinta en cada país segúnla duración e intensidad de las dos primeras etapas, las medidas económicas y sociales que se
hayan tomado y las capacidades institucionales, productivas y tecnológicas acumuladas. Además, habrá cambios en el escenario económico y político internacional, puesto que los países entrarán
a la segunda y tercera etapas en diferentes momentos y en condiciones distintas.

Cerrarían 2,7 millones de empresas


„ La gran mayoría de las empresas de la región han registrado importantes caídas de sus ingresos y presentan dificultades para mantener sus actividades: tienen serios problemas para cumplir con sus obligaciones salariales y financieras, y dificultades para acceder a
financiamiento para capital de trabajo.
„ Hasta la primera semana de junio de 2020, información recopilada por las cámaras empresariales
resaltaba que:
• En Colombia, el 96% de las empresas tuvieron una caída en sus ventas (el 75% registró una disminución superior al 50%); el 82% de las empresas formales podrían subsistir solo entre uno y dos meses con sus propios recursos (CONFECAMARAS, 2020).
• En el Brasil, el 76% de las empresas industriales redujeron o paralizaron su producción y el 55% ha tenido dificultades para acceder a crédito para capital de trabajo (CNI, 2020).
• En la Argentina, el 44% de las empresas industriales no tenían liquidez para pagar el 50% de los salarios de abril (un 12,3% no pudo pagar la nómina); el 38% no pudo pagar servicios públicos; el 48% no pudo pagar a sus proveedores, y el 57% no pagó los impuestos (UIA, 2020).
• En Chile, el 37,5% de las empresas redujeron su personal entre abril y mayo, y el 44% de las empresas están en un estado financiero malo o crítico, cifra que aumenta al 51% entre las
microempresas (CNC, 2020).
• En el Uruguay, el 59,4% de las empresas de comercio y servicios han enviado a sus empleados al seguro de desempleo, y destacan entre ellas las empresas de alojamiento y servicios de
comida (81,5%). Entre las empresas que enviaron empleados al seguro de desempleo, el 41,2% envió a más del 75% de la planilla (CNCS, 2020).
• En Panamá, los sectores que registraron las mayores caídas de sus ingresos fueron los de hoteles (-99,4%), construcción (-86,4%), restaurantes (-85,0%), comercio al por menor
(-83,8%) y servicios turísticos (-78,7%) (CCIAP, 2020).
• En Centroamérica, el 50% de las empresas necesitarían entre cuatro y nueve meses para recuperar el nivel de facturación previo a la crisis. Esta situación se agrava entre las microempresas, que necesitarían un período que va de siete meses a más de un año para
lograr este objetivo (FECAMCO, 2020).