La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, también subrayó su preocupación por la creciente brecha cambiaria; afirmó que el Gobierno debe mostrar un plan económico para recuperar la estabilidad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó que “Argentina enfrenta muy dramáticos desafíos sin soluciones fáciles, una profunda recesión, las condiciones sociales están empeorando, los desequilibrios económicos están creciendo y también el divorcio entre tipo de cambio oficial y el paralelo (shadow) se está expandiendo”.

Así lo indicó la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, en una conferencia de prensa que brindó en el marco de la asamblea anual que se desarrolla de manera virtual desde Washington.

“Luego de que la misión regresara, la prioridad más importante es poner en marcha una agenda económica creíble que equilibre el apoyo a la gente en el país y que garantice estabilidad macroeconómica”, afirmó, con mucha contundencia.

«La tarea mas importante del país es que brinde una hoja de ruta para saber cual es la dirección que esta adoptando y como sabemos que esta alcanzando el destino que se busca. Estamos con la Argentina, la misión volverá en noviembre, queremos ser socios de la Argentina, contamos con la determinación política del país para salir del ciclo histórico de burbujas y caídas”. De este modo, se apartó de la retórica tradicional del Gobierno, que afirmó que los planes económicos no sirven.

Previamente, funcionaria había mantenido una retórica muy amigable hacia el Gobierno y días atrás afirmó que el organismo no le reclamará más ajuste al país.

Luego de esa vista, que se repetirá en noviembre, el organismo dio a conocer un comunicado en el que se advirtió que el país atraviesa numerosos problemas, entre ellos una fuerte presión en el terreno cambiario, que debe ser combatida con medidas que permitan restablecer la confianza.

«Argentina enfrenta dificultades económicas y sociales complejas, en el contexto de una crisis de salud sin precedentes. La profunda recesión ha provocado un aumento de los ya elevados niveles de pobreza y desempleo, cuyos efectos se ven agravados por importantes presiones en el mercado cambiario. Estos son desafíos excepcionalmente difíciles sin soluciones fáciles. Un conjunto comprensivo de políticas podría respaldar el restablecimiento de la confianza, pero deberá ser apropiadamente calibrado para fomentar la recuperación económica y asegurar la estabilidad macroeconómica.

«El equipo pudo adquirir una comprensión más profundizada de los planes de políticas de las autoridades para estabilizar la economía y ponerla en una senda de crecimiento más sostenible y uniforme. Compartimos el compromiso de las autoridades con políticas que aseguren una consolidación fiscal favorable al crecimiento y al mismo tiempo protejan a los más vulnerables, permitan una reducción gradual de la inflación e impulsen la creación de empleo, la inversión y las exportaciones.

“El personal del FMI seguirá colaborando estrechamente con las autoridades. El equipo planea regresar a Buenos Aires a mediados de noviembre para iniciar discusiones sobre un nuevo programa respaldado por el FMI”.

El staff del Fondo ya estaba preocupado por la excesiva emisión monetaria antes de que se desatara la actual crisis financiera, que todavía no pudo ser contenida por el Gobierno pese al reforzamiento del cepo por parte del Banco Central, ni de las tímidas medidas de incentivo para que aparezcan más dólares, como la baja temporal de las retenciones a la soja, entre otras medidas, ya que hay una fuerte expectativa de devaluación que hoy el presidente Alberto Fernández negó en forma tajante en la apertura del Coloquio de IDEA.