Fue un gran orador y escritor argentino. Dirigió el Colegio Nacional de Buenos Aires y fue diputado nacional por la Unión Católica. Realizó importantes estudios sobre historia, educación y política y se desempeñó como docente en escuelas secundarias y universidades, en donde se opuso al laicismo y al liberalismo imperante en la generación del 80. Por sus ideas, fue destituido de sus cargos en 1884, lo que causó un gran revuelo y repudio entre sus alumnos. De hecho, muchos fueron a su casa para homenajearlo y agradecerle por sus clases, a lo que el profesor respondió: «De las astillas de las cátedras destrozadas por el despotismo, haremos tribunas para enseñar la justicia y predicar la libertad».

El 17 de septiembre se conmemora el Día del Profesor que evoca el aniversario del fallecimiento de José Manuel Estrada, un destacado exponente de la docencia secundaria y universitaria.

Nació en 1842 y fue un gran orador, periodista y escritor. Dirigió el Colegio Nacional de Buenos Aires y fue diputado nacional por la Unión Católica. Realizó importantes estudios sobre historia, educación y política y se desempeñó como docente en escuelas secundarias y universidades, en donde se opuso al laicismo y al liberalismo imperante en la generación del 80.

Congreso pedagógico de 1882

Fue especialmente importante su actuación en el Congreso Pedagógico de 1882 donde sostuvo que la escuela pública común debía ser católica, manteniendo un duro debate con Leandro N. Alem. La masonería proponía una prohibición de las escuelas religiosas, y la estricta laicidad de todas las escuelas del país. El 1 de agosto de ese año se fundó el diario La Unión con la colaboración, entre otras personalidades, de Estrada y de su hermano Santiago. Este diario se publicaría durante ocho años y tenía por objetivo mitigar la ausencia de periódicos de tendencia no liberal.

Asociación Católica

En 1883 se fundó La Asociación Católica, que presidió Estrada y en cuya dirigencia participaron: Tristán Achával Rodríguez, Miguel Navarro Viola, Emilio Lamarca, Apolinario Casabal, Pedro Goyena, Tomás de Anchorena, y Enrique Lezica, entre otros.

La Asociación buscó impactar en el debate público acerca de la laicidad o catolicidad de la enseñanza. Un año más tarde, tras una concurrida Asamblea de Católicos, la Asociación transmutaría en un partido político, Unión Católica, con el que Estrada sería electo diputado nacional.

Roca lo echa de la dirección del Nacional Buenos Aires

En julio de ese año el presidente Julio Argentino Roca y su ministro de educación Eduardo Wilde relevaron a Estrada por Amancio Alcorta en el rectorado del Colegio Nacional, antecedente de la escalada de hechos que enfrentaría al gobierno con la Iglesia católica al año siguiente.

Sus alumnos repudiaron la destitución De hecho, muchos fueron a su casa para homenajearlo y agradecerle por sus clases, a lo que el profesor respondió: «De las astillas de las cátedras destrozadas por el despotismo, haremos tribunas para enseñar la justicia y predicar la libertad».

Acción en el Congreso de la Nación

En 1890, terminado ya su mandato como diputado, fue uno de los oradores en el célebre mitin del 13 de abril en el Frontón Buenos Aires donde se fundó la Unión Cívica de la Juventud, que se transformaría en la Unión Cívica Radical. El día del acto, a la noche, Estrada sufrió un desmayo, lo cual preocupó a sus médicos, quienes le recomendaron un tiempo de reposo. Desde entonces su participación en la vida política y periodística fue disminuyendo. La Unión Cívica llevó a cabo una revolución en julio de 1890, pero Estrada fue totalmente ajeno a los hechos porque se encontraba en la ciudad de Rosario de la Frontera recuperándose de sus males.

Embajador en el Paraguay

En octubre de 1893 el presidente electo Luis Sáenz Peña lo llamó para ocupar un lugar en su gabinete, pero Estrada rechazó el ofrecimiento. En cambio, aceptó ser designado ministro plenipotenciario ante el gobierno de Paraguay, donde pensaba encontrar un clima más adecuado para su salud. En ese país era ministro de Relaciones Exteriores un ex alumno suyo: Venancio López, lo cual facilitó su trabajo. La salud de Estrada no mejoró, y murió en la tarde del 17 de septiembre de 1894.

Sus restos llegaron a Buenos Aires a bordo de la fragata La Argentina. Por disposición presidencial fue velado en la Catedral Metropolitana con los honores de un general de división; y el canónigo Juan Nepomuceno Terrero, muy amigo de Estrada, pronunció la oración fúnebre. A su funeral asistieron miles de personas, incluyendo el presidente Luis Sáenz Peña.