Nuevos focos ígneos se registraron en Capital y en todo el interior provincial. En Caá Catí se quemaron una casa y un campo. Las llamas consumieron pastizales en Riachuelo, Saladas y otras comunas. En Corrientes se incendió un edificio del barrio Cremonte. 

En todo el territorio los bomberos voluntarios combatían ayer focos ígneos de diversa magnitud, generados por vecinos desaprensivos y un clima caluroso y seco que castiga a la región desde hace varios meses.

En este marco, bomberos voluntarios de Bella Vista trabajaban en la tarde de ayer para sofocar un incendio en una zona rural cercana a colonia Tres de Abril, en inmediaciones de los parajes Rincón Ambrossi y Raíces Norte. Efectivos de la fuerza bellavistense indicaron que el fuego se habría iniciado cerca de las 11 y hasta el lugar se trasladaron tres dotaciones. “Recibimos un llamado y se enviaron los móviles, pero el problema es que en el casco urbano tuvimos varios incendios cercanos a viviendas, entonces vamos rotando”, explicaron.

Al respecto, productores ganaderos de esa zona indicaron que calculaban en más de 400 las hectáreas consumidas por el fuego, y afirmaban desconocer el origen del siniestro ya que “ninguno de los propietarios de campos acá está realizando quemas, hay mucha consciencia, por lo que pensamos que fue accidental o que alguien arrojó alguna colilla”, expresaron. En este sentido dijeron que la preocupación por las pérdidas era muy grande porque “había muchos animales que no pudieron salir y sobre todo los más chicos estaban acorralados”.

Por otra parte, en la noche del jueves, cerca de las 23, comenzó un incendio en una estancia privada ubicada sobre la Ruta Provincial Nº 8, a mil metros aproximadamente del parque provincial San Cayetano. En el lugar trabajaron dotaciones de bomberos voluntarios de Riachuelo y vecinos de la zona que colaboraban llevando agua con sus camionetas para evitar que las llamas se acerquen a los hogares y a la reserva. En diálogo con el portal Impacto Mercedes, Bárbara Romero, guía del parque, contó que “el campo tiene alrededor de 500 hectáreas y se dedican a la ganadería. Lucero Alba se llama la estancia”, y agregó que si bien el fuego estaba a unos mil metros de la reserva, debido a las condiciones meteorológicas, si no se controlaba el siniestro podía expandirse.

Fuente: El Litoral.