El vocalista, nacido en zanzibar en 1946, músico y compositor que fue conocido a escala internacional como líder de Queen, banda de rock británica que gozó de un éxito abrumador durante los 70 y los 80.

Su verdadero nombre era Farrokh Bulsara y nació el 5 de septiembre de 1946 en la isla de Zanzíbar (Tanzania), situada en la costa este de África y famosa por su producción de especias. Figura provocadora, versátil y carismática como pocas, su prematuro fallecimiento el 24 de noviembre de 1991, a consecuencia del sida, conmocionó al mundo del espectáculo y a sus millones de seguidores en todo el planeta.

Farrokh era un niño extraordinariamente guapo, tímido y muy apegado a su madre y a su hermana pequeña Kashmira, que había nacido en 1952. Sus padres, Jer y Bomi Bulsara, formaban un matrimonio de origen persa devoto del profeta Zoroastro, y decidieron enviar al niño a la India para que recibiera una buena educación. Allí quedó al cuidado de sus tíos y fue matriculado en la St. Peter’s School, institución de enseñanza británica situada en Panchgani, a unas cincuenta millas de Bombay.

Muy interesado por los deportes, el joven Bulsara mostró buenas maneras como boxeador aunque, después de que su madre le animara a colgar los guantes porque resultaba una práctica demasiado violenta, cambió el ring por la mesa de ping pong y a los diez años ya era campeón escolar de la disciplina.

Como también en aquellos años de la infancia comenzó a despertar su afición por la música, siguió clases de piano e ingresó en el coro de la escuela. Convencido de sus tempranas habilidades musicales, fue el propio director del St. Peter’s quien recomendó a los padres del joven que iniciara los estudios de piano. Durante este periodo de formación, el inquieto Farrokh también empezó a demostrar ciertas aptitudes escénicas y participó en varias obras de teatro colegiales.

Freddie Mercury fue, quizá, el cantante con mejor registro vocal en la historia del rock, con una capacidad técnica cercana a las voces líricas. Ese talento vocal estuvo presente en cada canción que le tocó interpretar.

Como vocalista de Queen, fué tambien uno de los cantantes que mas brillo por su manejo escenico, casi teatral y cercano al glam.

Este despliegue incansable nunca repercutió en su voz durante las actuaciones en vivo. Esa soltura sobre el escenario se contraponía a su marcada timidez y al perfil bajo que mantuvo durante toda su vida .

Además de ser un gran cantante y un pianista muy bueno, Freddie tenía un gran talento como compositor, que dejó reflejado en varios clásicos de Queen: “Bohemian Rapsody”, “Somebody to love”, “Good old fashioned lover boy”, “Love of my life”, “We Are the Champions”, “Killer Queeny” y “Crazy little thing called love”, entre otros .

La banda, con su coqueteo entre el rock y el glam, era un combo perfecto con la voz privilegia de Freddie y con Brian May. un guitarrista impregnado de hard rock, en primera línea. También fueron fundamentales en el grupo Roger Taylor, el otro duro de la banda, y el sofisticado bajista John Deacon. Además, lograban deliciosas armonías y arreglos vocales.

En los 80 fueron menos roqueros que en la década anterior y se contagiaron del estilo cercano por que impero en esos años, aunque nunca perdieron el rumbo de su música. Mientras que en los últimos discos, en especial en «the miracle», volvieron a las fuentes.

En paralelo a la banda, en los ’80 Freddie lanzó un par discos en solitario, “Mr. Bad Guy” y “Barcelona”, este último en colaboración con la soprano española Montserrat Caballé. El disco simple homónimo, una colaboración entre ambos cantantes, fue la canción oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Freddie Mercury no tuvo un predecesor en su estilo y tampoco se vislumbra a un artista de similares características en el presente. Luego de su muerte fue homenajeado por sus colegas en Wembley y Queen siguió, con algunas largas ausencias, en actividad con otros cantantes, pero nunca sonaron igual sin su voz.