Como consecuencia del confinamiento, las empresas están aumentando sus ventas. En julio, el incremento fue del 27 por ciento.

En pleno aislamiento, las bodegas tienen un buen motivo para brindar. El consumo de vino en el mercado interno registró en julio un volumen cercano a los 98 millones de litros, con un incremento de 27% respecto a igual mes de 2019, la mayor suba de los último siete años.

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), de esta forma, en los primeros siete meses del corriente año los despachos de vino al mercado interno reflejaron un aumento de 9,4% internanual, con un total de 535 millones de litros. Estas cifras dieron cuenta de un cambio de tendencia, ya que en los años previos el consumo local no marcaba incrementos significativos.

En base al informe del INV, la recuperación fue impulsada por una creciente preferencia por los vinos tintos y varietales, de la mano de precios más accesibles en los canales de proximidad, supermercados y ventas on-line. En cuanto a envases, la botella tradicional de vidrio ganó terreno al mismo tiempo que los mega tamaños, como el botellón.

Sin dudas, el aislamiento tuvo un peso importante en este incremento. Ya en junio la suba había sido 25,5%. Según el INV no se registraba un aumento tan importante desde de junio de 2015.

Al conocer esos números, Martín Hinojosa, presidente del INV, señaló que «los despachos de vino al mercado interno muestran datos sorprendentes, porque comparado junio de este año con el de 2019 encontramos un aumento de más del 25%, y a nivel semestral del 7%».

Tras remarcar que «esta es una noticia que sorprende», sostuvo que en medio de la cuarentena por la pandemia de coronavirus «es indudable que el sector viene mejorando su consumo, no solamente en el mercado interno, sino también en el externo».

Respecto a este último mercado, Hinojosa precisó que las exportaciones crecieron 52% a lo largo del primer semestre. A modo de cierre, el titular del INV sostuvo que «ésta es una gran noticia para el sector, es importante para que el productor sepa que está creciendo el consumo de vino, algo que beneficia a toda la cadena».

Argentina ocupa el séptimo lugar a nivel mundial de consumo per cápita de vino, siendo actualmente de 22 litros de vino anuales por habitante. Ocho de cada diez argentinos beben vino en el hogar y en compañía de la pareja y/o la familia.

Argentina está en el sexto puesto en producción de vinos con 11,8 millones de hectólitros y séptimo lugar en la superficie implantada, con más de 230.000 hectáreas. En el país hay cerca de 900 bodegas. La vitivinicultura genera más de 106.000 puestos de trabajo directos y 280.000 indirectos.