Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido como Quino, tenía 88 años.

El creador de Mafalda, una de las historietas más reconocidas en el país, nació en Mendoza el 17 de julio de 1932.

Quino dibujó a Mafalda durante nueve años, entre 1964 y 1973. «Pero nunca terminé de aprender a dibujarla; tenía que calcarla», contó hace algunos años.

Hijo de inmigrantes andaluces, nacido en la ciudad de Mendoza el 17 de julio (aunque en los registros oficiales conste nacido el 17 de agosto). Desde su nacimiento fue nombrado Quino para distinguirlo de su tío Joaquín Tejón, pintor y diseñador gráfico.

A los trece años se matriculó en la Escuela de Bellas Artes, pero en 1949 abandonó esa carrera «cansado de dibujar ánforas y yesos”. Desde entonces comenzó su carrera como dibujante de historieta y humor y a los 18 años se trasladó a Buenos Aires. En 1954 publicó su primera tira en el semanario «Esto es».

En 1963, aparece su primer libro de humor, “Mundo Quino” y en 1964 la revista Primera Plana presentó en sociedad la tira cómica de Mafalda. La pequeña de ideas progresistas y sus amigos se convirtió en un símbolo de los años 60 en la Argentina y su fama llegó a todo el mundo iberoamericano.

A lo largo de su carrera recibió reconocimientos como la Orden Oficial de la Legión de Honor, la honra más importante que el gobierno francés le concede a un extranjero. El 2014 recibió en España el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades e inauguró la 40a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Mafalda es la tira latinoamericana más vendida en el planeta y en las más de cinco décadas que cumple no perdió vigencia: siguen en pie todos (o casi todos) los temas contra los que se indignaba la niña contestataria.

Después de Mafalda, Quino nunca volvió a tener un personaje fijo de historieta. «Lo dibujé nueve años y sigue vigente. Qué plomo, ¿no?», se preguntó él mismo en la apertura de la 40° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, mientras confirmaba que le tiene mucho cariño a Mafalda por todo lo que le ha dado en su trayectoria.

En una extensa entrevista que brindó a Página/12 en 2004, Quino explicó de qué se tratan sus tiras y sobre por qué seguía dibujando: «De la relación entre los débiles y los poderosos. Eso siempre me ha obsesionado. Esa sensación de impotencia que tienen los pobres frente a los ricos, de los mandados frente a los amos, no sé, a veces pienso que debería dejar de dibujar por un tiempo, para no vivir la angustia o el miedo a repetirme. Pero cuando pienso en que voy a abrir el periódico y no van a estar mis dibujos, me da más angustia y sigo dibujando. Es como ese jefe de estación que se jubila, pero vuelve todos los días para ver si los trenes pasan a horario. No me puedo imaginar esperando pasar los trenes. Además, en mi oficio no hay trenes».

Toda una generación lo va a extrañar.