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Alzheimer: la cirugía mayor puede acelerar la enfermedad.

Alzheimer: Dos prestigiosas instituciones médicas concluyeron que la cirugía mayor podría ser «un factor promotor o acelerador de la enfermedad».

El Instituto de Investigación Valdecilla (Idival) -Santander, España- y el University of Bonn Medical Center (Alemania) realizaron un estudio destinado a obtener un mayor conocimiento del alzheimer, que concluyó que la cirugía mayor podría ser «un factor promotor o acelerador de la enfermedad».

Esta definición se obtuvo tras constatar que la mitad de los individuos sanos mayores de 65 años investigados empeoró respecto a su estado previo tras ser sometidos a cirugía ortopédica.

Los investigadores efectuaron test cognitivos y obtuvieron muestras de líquido cefalorraquídeo para determinar los niveles de beta-amiloide durante la anestesia, informó el Gobierno de la región de Cantabria (norte de España) en un comunicado.

Nueve meses después volvieron a realizar los test cognitivos y el resultado arrojó que la mitad había empeorado y los que tenían niveles alterados de beta-amiloide tenían un patrón compatible con inicio del alzheimer, en el que predominan los problemas de memoria.

Aunque el fenómeno del deterioro cognitivo tras la cirugía se conoce desde hace tiempo, había pocos estudios que lo constataran fehacientemente, relacionándolo directamente con el alzheimer.

Por ello este estudio científico implica un gran avance en el conocimiento de la enfermedad, uno de los mayores retos de salud pública al que se enfrenta la humanidad.

Una de las principales autoras del análisis, Carmen Lage, señaló que «es frecuente», en las consultas, que los familiares refieran que los problemas de memoria de los pacientes comenzaron tras una operación o un ingreso hospitalario.

«Un dato clínico que nos hizo plantearnos si la cirugía desencadena la aparición de los síntomas en un cerebro previamente afectado», agregó Lage en una nota de prensa remitida por el Gobierno cántabro.

Lage señaló que antes de la cirugía, las puntuaciones de los test de memoria de los sujetos con niveles anormales de beta-amiloide eran indistinguibles de los de niveles normales y, sin embargo, tras la cirugía, eran «significativamente peores».

La conclusión es que la cirugía mayor puede desencadenar distintos patrones de alteraciones cognitivas, dependiendo de la presencia o ausencia previa de cambios patológicos de alzheimer.

Mientras que los sujetos sin patología amiloide muestran un deterioro que no afecta a la memoria, probablemente asociado a factores intrínsecos a la propia cirugía, los con patología amiloide sufren un deterioro que afecta sobre todo a la memoria, y que es consistente con las primeras manifestaciones de alzheimer y, por tanto, asociado a mayores probabilidades de progresión a demencia.

El investigador principal del estudio, Pascual Sánchez-Juan, explicó que el progresivo envejecimiento de la sociedad y la mejora en la técnica quirúrgica hace que cada vez se opere a más individuos, más ancianos y más frágiles.

Sánchez-Juan explicó que mientras que en la evaluación prequirúrgica se revisa siempre si la función cardiaca o respiratoria va a soportar la cirugía, no se evalúa habitualmente las potenciales consecuencias de la operación para el cerebro del paciente.

«Nuestros resultados abogarían por que los estudios de evaluación pre-quirúrgica incluyan en el futuro test cognitivos, e incluso el análisis de biomarcadores de alzheimer».

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