9 febrero, 2023

Qué es la gastritis erosiva y cuáles son sus síntomas

Por un episodio de hipotensión y mareos, Alberto Fernández debió suspender su participación en el G20 de Bali. El Presidente sufrió una gastritis erosiva con signos de sangrado pero se encuentra en buen estado de salud y retomó su agenda

A primera hora de la madrugada de este martes un parte médico del Gobierno Nacional informó que Alberto Fernández padeció un episodio de hipotensión y mareos, razón por la cual el Presidente suspendió su participación en el G20 de Bali. Hace unos minutos, el mandatario retomó su agenda y se reunió con Xi Jinping para analizar la relación bilateral entre Argentina y China.

Ante el episodio, la Unidad Médica Presidencial (UMP) indicó que “tras ser evaluado medicamente, se diagnosticó una gastritis erosiva con signos de sangrado”. No obstante, se aclaró que Alberto Fernández “recibió el tratamiento médico adecuado encontrándose en buen estado de salud y reanudando sus actividades con control médico”.

Ahora bien, en qué consiste la gastritis erosiva. Se trata de un trastorno digestivo que afecta el revestimiento interno del estómago, el cual sufre una inflamación y posterior desgaste. Este revestimiento cumple un papel fundamental para proteger al estómago ante la elevada acidez de los jugos gástricos. Cuando se va dañando, empiezan a aparecer los síntomas.

En los casos de cuadro agudo se manifiesta a través de hemorragias, en cambio los pacientes con gastritis erosiva leve suelen ser asintomáticos, si bien algunos presenten dispepsia, náuseas o vómitos. Por lo general la hemorragia es de leve a moderada, aunque puede extenderse en caso de ulceración profunda, principalmente en casos de gastritis aguda por estrés.

Entre los síntomas más frecuentes, los pacientes con gastritis erosiva pueden padecer de acidez; inapetencia; indigestión; pérdida de peso; eructos y flatulencias; cambios en las heces; y distensión abdominal. Mientras que el sangrado estomacal es de los síntomas menos frecuentes de esta afección.

Entre las posibles causas se incluye el estrés y la ansiedad; infección por la bacteria Escherichia coli; cólicos frecuentes sin tratar; hiperacidez gástrica persistente; intolerancias alimentarias sin diagnosticar como pueden ser a la lactosa o al gluten.

La dieta de Alberto Fernández

En el caso del Presidente, él mismo comentó hace 10 días que había empezado una dieta restrictiva para bajar de peso. “Me puse a hacer una dieta que la inventé que yo. Es la dieta de Alberto y es muy simple: consiste en no comer”, expresó en una entrevista en Futurock.

Durante la entrevista, Alberto Fernández dio detalles de su rutina y su alimentación: “Me puse un chip en la cabeza que dice: ‘Bajá de peso’. La dieta la inventé que yo. Es la dieta de Alberto y es muy simple: consiste en no comer. No comer nada de las cosas que a uno más le gustan y que más engordan. Eliminé todo lo que tiene que ver con el pan, con las harinas y con los hidratos (de carbono). Eliminé todo lo dulce, que es lo que más me cuesta”.

Al ser consultado sobre su desayuno, Fernández dijo que empieza el día comiendo una manzana o una pera rallada y avena. A eso le suma un vaso de leche y jugo de naranja. Previo al almuerzo, explicó, se toma una taza de caldo “para bajar la ansiedad” y luego ingiere carne, pollo o pescado y lo acompaña con verduras grilladas.

Los cambios bruscos en la alimentación no provocan por sí solos un cuadro de gastritis, más si se trata de una dieta saludable, sin embargo, la modificación abrupta de la dieta sumado al estrés puede afectar al aparato digestivo.

Qué es la hipotensión

En un primer parte médico se indicó que el mandatario sufrió un cuadro de hipotensión arterial y mareos. Al contrario de la hipertensión, la hipotensión se trata de una presión arterial excesivamente baja, y se manifiesta en las personas con sensaciones de pesadez y cansancio o fatiga. Entre sus síntomas más característicos se incluye la visión borrosa, mareo o inestabilidad.

En un adulto promedio, las cifras normales de tensión arterial son de: tensión sistólica o máxima 120 mmHg y tensión diastólica o mínima de 80 mmHg. Así, por encima de 140 en la máxima y de 95 en la mínima se consideran cifras de hipertensión arterial, mientras que por debajo de 100 mmHg en la máxima y de 60 mmHg en la mínima se consideran cifras de hipotensión arterial.

Ante la presión baja, el corazón, el cerebro y otras partes vitales del cuerpo no reciben la suficiente sangre y esto se manifiesta especialmente en algunas situaciones como cambios posturales (cuando la sangre tiende a almacenarse en los territorios más distales del organismo) y en algunas circunstancias ambientales (sobre todo con una temperatura elevada –debido a unas pérdidas de líquido más abundantes) o personales (en estados de debilidad más intensa debido a procesos carenciales o enfermedades, o cuando la dieta no aporte una cantidad suficiente de líquidos o minerales). En efecto, las personas que padecen hipotensión suelen manifestar sensación de cansancio y debilidad constantes.

Cuando los valores de presión arterial son excesivamente bajos se puede desencadenar un cuadro más grave que, de perdurar durante un tiempo prolongado, puede derivar en un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, disfunción renal, entre otras afecciones. Las señales características incluyen confusión, piel fría y húmeda, palidez, respiración superficial y rápida, y pulso débil y acelerado.

Al padecer episodios de esta índole, la persona debe mantener una adecuada ingesta de líquidos (2000 ml al día), recurrir a alimentos con sodio de forma temporaria para elevar la presión arterial y evitar grandes períodos de ayunas. Cuidarse al pararse o sentarse ya que puede provocar una sensación de aturdimiento o mareo en las personas que sufren de presión arterial baja, incluso, puede causar potenciales desmayos dependiendo de la condición de la persona. Esto ocurre porque el corazón no bombea suficiente sangre a todo el cuerpo de forma rápida como para compensar el cambio repentino de elevación o posición.

Las personas con hipotensión también deben protegerse de situaciones ambientales con mucho calor o humedad. Se recomienda el ejercicio físico para mejorar el tono vascular y la actividad del sistema nervioso simpático. En caso de fracasar estas medidas, existen fármacos estimulantes que aumentan el tono vascular. Cabe aclarar que todo debe ser consultado previamente con personal médico.